Iglesia y dinero, ¿cómo deben relacionarse?

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Los bienes deben mantenerse y usarse para los fines de la Iglesia, afirma el cardenal Pell, ministro de las finanzas del Papa Francisco.

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“Estamos trabajando duramente para limpiar la casa, con eficiencia y transparencia como lo pidieron la mayoría de los cardenales durante el cónclave”, afirmó el cardenal George Pell, prefecto de la Secretaría de Economía de la Santa Sede y del Estado del Vaticano en un congreso sobre “Iglesia y Dinero” en el Meeting de Rimini(Italia) este sábado 22 de agosto, evento organizado por el movimiento católico Comunión y Liberación.

El Papa Francisco ha sentenciado en más de una ocasión que el “dinero es el estiércol del diablo” y que su abuela Rosa le enseñó que la “mortaja no tiene bolsillos” para indicar que no nos llevamos nada en el momento de la muerte, pero también que los servidores de la Iglesia deben desligarse de la codicia de acumular bienes materiales.

La opinión pragmática del cardenal australiano es que la Iglesia debe y necesita saber administrar los bienes que tiene a su cuidado. Un apelo directo a las instituciones eclesiales para que dejen el desinterés por las cuestiones económicas porque esta actitud “abre las puertas a los ineptos y a los tramposos”, recordó Pell.

Así, pronosticó que “la próxima ola de ataques contra la Iglesia podría ser generada por irregularidades financieras”.

La complejidad de la vida económica no debe volverse una excusa para tener comportamientos distraídos y de omisión sobre el dinero y las finanzas de la Iglesia
. “Es moralmente errado –insistió– que un líder de la Iglesia esté satisfecho de no tener cuidado de las cuentas porque dice que no “entiende” de dinero.

Un religioso no debe ser un experto, pero debe ser capaz de saber cuándo hay algo que huele mal”, precisamente porque esta posibilidad “se encuentra en la raíz del pecado original”.

De esta manera explicó que el clero y las autoridades religiosas tienen la obligación moral de conseguir un ingreso financiero consonante de los bienes administrados. Por ejemplo aseguró que “dar en arriendo inmuebles de la Iglesia a amigos y a parientes es moralmente un error”, sobre todo porque son bienes eclesiales.

“Ser propietario de las escuelas y los monasterios ofrece una garantía de continuidad -dijo- y el patrimonio debe ser mantenido y utilizado para los fines de la Iglesia“, y sobre todo “las necesidades pastorales de las personas deben tener siempre la prioridad”.

El súper ministro de economía del Papa Francisco argumentó que enla Iglesia no hay una condena a priori de la riqueza. De ahí que “los métodos modernos de contabilidad son probablemente la mejor manera de asegurar una gestión competente y honesta“, ya que “hay que rendir cuentas a los laicos de lo que se hace con el dinero de la Iglesia”. Aun así, “los que tienen acceso a los bienes del clero deben ser creíbles en este mundo y no sólo ante Dios“.

Según la página web del Meeting, el cardenal recordó que el cristianismo “no es el maniqueísmo, porque la carne tiene su valor“. El cardenal ha reconstruido una relación antigua y compleja entre dinero e Iglesia.

La riqueza no facilita la conversión, recordemos el joven rico y el ojo de la aguja inaccesible al camello -explicó Pell- pero, en palabras de Margaret Thatcher, el Buen Samaritano no hubiera podido ayudar al pobre hombre golpeado por los ladrones si no hubiera tenido el dinero para pagar el cuidado y el alojamiento en el hotel”.

Por otro lado,  el súper ministro que lleva adelante la reforma de las finanzas del Vaticano y la Ciudad del Vaticano manifestó que la innovación en acto hubiera sido “imposible” sin el apoyo del Papa Francisco.

sources: ALETEIA

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