Viagra femenina: ¿llega la revolución sexual femenina, o no es para tanto?

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Puede ser una ayuda para mujeres en dificultad, pero de ahí a la “liberación de la mujer”…

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A un mes de su aparición, la compañía farmacéutica Sprout Pharmaceutical sacó al mercado la esperada “viagra femenina” el pasado  17 de octubre con el nombre deADDYI. Creo conveniente realizar unas consideraciones sobre este nuevo producto.

Después de un año de ensayos y tras ser rechazado dos veces, el laboratorio ha logrado que la Agencia del Medicamento en Estados Unidos (FDA, de sus siglas en inglés) dé luz verde a una píldora para “elevar la libido femenina”. Se ha comentado que es “el mayor avance para la salud sexual de la mujer desde la píldora anticonceptiva”.

La “viagra femenina”, como ha sido denominada nada tiene que ver con la masculina. La erótica femenina es más mental y menos coital que la masculina. La viagra es un vasodilatador que hace posible responder al deseo sexual preexistente. La “viagra rosa”, que ha de tomarse a diario, pretende actuar sobre el sistema nervioso central para estimular el deseo sexual, cosa mucho más compleja.

Es también interesante resaltar como hace I. Arechaga, en un magistral artículo, que para justificar la necesidad de este medicamento, se “haya descubierto” una nueva enfermedad:el deseo sexual hipoactivo (TDSH), que se define como “disminución de fantasías y deseos de actividad sexual de forma persistente que provoca dificultades de relación personal”.

Este trastorno afecta entorno a un 10% de mujeres. Así que el laboratorio enroló para su causa a organizaciones feministas proclamando que se estaban menospreciando los derechos sexuales de las mujeres: los varones tenían su píldora pero las mujeres se les negaba la que llevaría la culminación de la liberación sexual.

No importa que las contraindicaciones y los efectos secundarios sean muchos, que su efectividad, según estudios e la FDA oscile entre un 8 y un 13%, no importa como opinen preclaros investigadores, que sea erróneo que la falta de deseo sexual en ausencia de estímulos sea anormal: es una enfermedad, y como tal hay que procurar curarla.

Se da así un nuevo paso en la sexualidad femenina. Tenemos una píldora para estimular el deseo sexual, otra para evitar que el sexo llegue al embarazo y si falla tenemos la píldora del día después.

Todas ellas, a pesar de los efectos secundarios, se venden como una liberación sexual femenina. Además, habrá que considerar la parte contraria, pues parece ser que uno de los primeros síntomas de que un varón ha enfilado su otoño puede ser el temor a no poder hacer frente con decoro a las demandas de la recién aprobada viagra femenina.

Sinceramente creo que conviene una seria reflexión sobre todo lo que hemos expuesto, porque si se consigue una gran disminución de los efectos secundarios, podría ser de gran utilidad para un amplio grupo de mujeres en una edad compleja de su vida.

 

Jose Angel Mínguez

Profesor de Obstetricia y Ginecología

Observatorio de Bioética

Universidad Católica de valencia

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