Escuchando a los indígenas: Calidad de vida respetando la naturaleza.

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En Bogotá se busca una pastoral de conjunto que beneficie a la Pan-Amazonía.

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Durante estos días algunos obispos, representantes de congregaciones religiosas, laicos y dirigentes indígenas se encuentran reunidos en la sede de la Conferencia Episcopal de Colombia ubicada en la capital, Bogotá.

La finalidad de este numeroso encuentro es propiciar un espacio para reflexionar en torno a la realidad amazónica y brindar soluciones que permitan crear una pastoral ecológica que responda a los desafíos de hoy.

Los participantes pertenecen y trabajan pastoralmente en los nueve países que conforman la Pan-Amazonía y estáncomprometidos con la defensa de la naturaleza y las comunidades instaladas en los pueblos amazónicos.

La Laudato Si ha servido como marco orientador de los trabajos que se vienen realizando.

Escucharemos los clamores, esperanzas y horizontes de representantes de algunos de los pueblos indígenas con los que camina, y quiere caminar más, la Iglesia en la Panamazonía”, compartió Mauricio López, Secretario Ejecutivo de la Red Eclesial Panamazónica –REPAM.

La Pan-Amazonía

Se trata de la región conformada por “los países que tienen jurisdicción o territorio en la cuenca hidrográfica del río Amazonas, y/o tienen cobertura de selva y/o pertenecen al Tratado de Cooperación (TCA)”.

Estos territorios son similares en el ámbito político, socioeconómico y ambiental; pero diferentes en cuanto a la geografía ya que algunos comparten zonas de relieve andino con las planicies amazónicas, otros como los de la franja atlántica del norte no pertenecen a la cuenca hidrográfica, pero cuentan con coberturas de selva, y otros como Brasil, tienen la mayor parte de su territorio (70%), en la planicie.

Esta región se divide en tres grupos: Andinos-amazónicos -Bolivia, Colombia, Ecuador, Perú y Venezuela -, Franja de Atlántico -Guyana, Surinam y Guyana Francesa- y el Amazónico – Brasil-.

En diálogo con los indígenas

Junto con las autoridades eclesiásticas que se encuentran participando del encuentro -el presidente del Consejo Pontificio Justicia y Paz del Vaticano, el cardenal Peter Turkson; el presidente de la REPAM, el cardenal Claudio Humes; el presidente del CELAM, el cardenal Rubén Salazar; la presidenta de la CLAR, Mercedes Casas- están representantes de diversos pueblos indígenas quienes vienen compartiendo sus esperanzas y conocimientos con la intención de posibilitar la construcción de un modelo que permita la calidad de vida y promueva una vida digna respetando la naturaleza.

La líder Patricia Gualinga del pueblo Sarayaku (Ecuador), estuvo a cargo del tema La propuesta de un modelo alternativo de vida (buen vivir) a partir de la identidad ancestral del pueblo Sarayaku, su proceso de resistencia, y el llamado a la Iglesia a una conversión hacia una ecología integral.

Armindo Goes Melo, indígena Yanomami y director de Hutukara (Brasil), expuso sobre La cosmovisión del pueblo Yanomami y su modelo de convivencia armónica con la naturaleza; así como sus esfuerzos por construir alternativas de futuro, y el acompañamiento de la Iglesia.

La líder Aides Ortiz del pueblo de Mojeño Trinitario (Bolivia) dará su testimonio sobre el modelo de desarrollo de las Mujeres Indígenas de Bolivia, a partir de la resistencia en el caso de la apertura de la carretera del TIPNIS.

Fuente de vida en el corazón de la Iglesia

El 12 de septiembre de 2014 en la ciudad de Brasilia fue fundada la Red Eclesial Panamazónica. Se trató de una concreción de intuiciones pastorales que quedaron de la Conferencia de Aparecida.

“Crear conciencia en las Américas sobre la importancia de la Amazonía para toda la humanidad. Establecer, entre las iglesias locales de diversos países sudamericanos, que están en la cuenca amazónica, una pastoral de conjunto con prioridades diferenciadas para crear un modelo de desarrollo que privilegie a los pobres y sirva al bien común” (DA 475)

En la Carta Pastoral de fundación de la REPAM, los obispos y líderes religiosos expresaron su compromiso con aquellos hermanos que viven en la región Panamazónica.

“Dios, en su infinito amor, creó esa maravillosa región para todos: indígenas, poblaciones que habitan en las riberas de los ríos, migrantes, habitantes de villas y comunidades, de ciudades y de grandes metrópolis. Las condiciones de vida de estos pueblos con sus culturas, y su futuro, nos interpelan a permanecer más próximos unos de otros y a vivir en “red” para resistir juntos las embestidas de devastación y violencia. Es desde esta mayor cercanía proximidad y solidaridad que emerge nuestra esperanza”.

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