Desencanto del oficio.

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Álvaro Ortiz R. Editor Semanario Virtual Caja de Herramientas.

Acaba Colombia de celebrar el día del periodista. Claro, decir Colombia es muy pretencioso, pues en realidad en muy reducido el número de colombianos que celebraron o felicitaron, pues la mayoría no tenía idea o tiene idea que el 9 de febrero de cada año se celebra el día del periodista.

La realidad es que este país no está para celebraciones y menos celebrar el día de los comunicadores que aportan tan poquito –casi nada- al desarrollo de la nación. Existen –eso sí- personajes talentosos pero no más.

Se ufanan los “gurús” de la comunicación diciendo que esta es la profesión más linda del mundo…yo soy periodista y tengo que disentir de tal afirmación. Siento profundo respeto por mi profesión y valoro el esfuerzo de algunos pocos periodistas que de verdad informan con claridad.

Pero, la realidad de lo que uno puede percibir –a través de las informaciones que emiten los grandes medios de comunicación, es que desinforman, manipulan, maltratan, tergiversan y muchas veces –dependiendo del valor de la información- ocultan los hechos.

Eso sucede y seguirá sucediendo a través de los tiempos en este país del Sagrado Corazón de Jesús, que goza de total libertad de prensa. No de otro modo uno podría entender que desde los micrófonos o las cámaras de televisión se digan tantas sandeces y no pase nada. Esa es la libertad de que gozamos.

El periodismo como tal, ese que se ejerce con honestidad y profesionalismo, hace rato paso a las toldas de los medios alternativos. A los grandes medios eso ya no les importa. Qué vergüenza con el padre del periodismo colombiano, Manuel del Socorro Rodríguez. Qué vergüenza con los lectores, televidente y oyentes.

Tienen razón algunos críticos de los medios cuando señalan que los periodistas somos unos imbéciles útiles, que no sabemos informar y que somos amarillistas. Nunca critican a los medios…apalean y maltratan a los “cargaladrillos”.

Claro, la motivación de informar –informar de verdad- que nos inyectaron cuando comenzamos la carrera del periodismo, hace rato que se perdió. La razón es muy sencilla, los nuevos comunicadores buscan desempeñarse en los “grandes medios”, esos de fachada bonita que dan prestigio. Los que no lo logran, terminan –ellos sí- con seguridad, trabajando en medios alternativos en donde lastimosamente todavía tienen poca audiencia.

Las facultades de comunicación de las universidades del país, enseñan cómo hacer periodismo, pero ninguna prepara a sus estudiantes para que se enfrenten con esos “medios pulpo” que informan con interés.

Empresas de comunicación

Lo que existe de fondo y que nadie menciona, es el tema de los medios de comunicación. En Colombia hace rato dejaron de ser “medios”, ahora son “empresas de comunicación”.

Cuando uno se sienta en la sala de su casa a ver los noticieros de televisión nacional –yo la llamo televisión criolla- se encuentra con verdaderos monumentos a la insensatez.

Informaciones sesgadas a favor del gobernante de turno, notas desaliñadas presentadas por unos corresponsales que dejan mucho que desear. Equivocaciones por doquier y ni que decir cuando cogen entre ojos a uno que otro personaje (Por mencionar sólo un ejemplo: los medios contra el gobierno de Gustavo Petro)

Eso pasa cuando los medios de comunicación están atados a los conglomerados económicos. Esos adinerados criollos que todo lo acaparan y que necesitan de los medios para manejar a su antojo toda la información. No en vano los medios son el cuarto poder.

Para nadie es un secreto que Luis C. Sarmiento, Carlos Ardila y Alejandro Santodomingo controlan el 57 % de la televisión, radio e internet. (Ver)

Allí es justamente donde comienza el problema de la mala información. Quien quiere un medio en el que no pueda incidir. Nadie, creo. Por eso el tratamiento de las informaciones que tienen que ver con el dueño del medio, no son “tratadas” de manera rigurosa por los periodistas. Por ejemplo la venta de Isagén favorece los intereses de Luis Carlos Sarmiento, dueño de El Tiempo, Portafolio y un gran etcétera. Recordemos que con el dinero por la venta de Isagén, se construirán las autopistas de cuarta generación (4G) en las que Sarmiento –como constructor- tiene intereses.

O cuando se informó sobre las multas impuestas por la Superintendencia de Industria y Comercio a las azucareras por cartelización empresarial con la que durante varios años protagonizaron una conducta concertada, continuada y coordinada para obstruir importaciones de azúcar, noticia esta que afectaba sustancialmente los intereses de la Organización Ardila Lulle.

Otro aspecto tiene que ver con aquellas estrellitas –ellos se lo creen- que informan de acuerdo a los intereses de sus “amigos”. Citemos un ejemplo de ello. El todo poderoso Darío Arismendi de Caracol Radio, quien se ufana –como la gran cosa- de ser socio del Club el Nogal, nada dijo en su momento cuando se descubrió que el presunto narcotraficante Marco Antonio Gil, alias el “Papero”, era socio del prestigioso club. Hummm… ¿sería que recibió alguna “llamadita” en la que le alertaban que esa información desprestigiaría su club?

Ni que decir del prepotente Julio Sánchez Cristo que irrespeta a sus oyentes. O la lambonería de Vicky Dávila y Claudia Gurisati que se desviven por los intereses de su amada RCN. O el famoso Vladimir Flores conocido como Vlado –personaje este que no camina, levita- quien no soporta las críticas. Y así podría llenar cientos de páginas citando malos ejemplos.

Afortunadamente –en estos tiempos de búsqueda de la paz- existen medios –esos sí de comunicación- que informan de manera veraz. Lastimosamente sus seguidores son muy pocos y su incidencia de opinión es muy baja teniendo en cuenta la poca lecturabilidad que existe en Colombia.

Destaco aquí esfuerzos importantes de medios como la Silla Vacía, Razón Pública, Semana y Kien y Ke (no todas las veces), entre otros.

Entienden mi desencanto por esta noble profesión… aun así seguiré avanzando en mí propósito de informar y aportar para la paz que tanto necesita esta aporreada nación. Les dejo este interesante documental sobre los medios de comunicación en España y América Latina, es del 2013, pero si lo ven, se darán cuenta que no ha perdido vigencia. “Una mosca en una botella de Coca-Cola”.

Edición 482 – Semana del 12 al 18 de Febrero de 2016

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