Premio Nobel de la Paz 2016 a Juan Manuel Santos y las víctimas de la guerra.

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Es un galardón principalmente en honor de las innumerables víctimas de la guerra civil en Colombia.

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El Comité Nobel de Noruega ha decidido otorgar el Premio Nobel de la Paz 2016 al presidente de Colombia, Juan Manuel Santos, por sus decididos esfuerzos para terminar con más de 50 años de guerra civil en el país, una guerra que ha costado la vida de por lo menos 220.000 colombianos y desplazado a cerca de seis millones de personas.

Se trata de un nuevo impulso para la paz en Colombia, después de la negativa de los colombianos en el plebiscito que refrendaba el proceso de paz entre el gobierno colombiano y las FARC. Un aliento internacional para calmar las aguas de la vacilación política y social a la víspera del plebiscito.

“El premio también debe ser visto como un tributo a los colombianos que, a pesar de las grandes dificultades y abusos, no han perdido la esperanza de una paz justa, y para todas las partes que han contribuido al proceso de paz”, justificó el comité desde Oslo.

Es un galardón principalmente en honor de las innumerables víctimas de la guerra civil en Colombia y esto fue lo primero que dijo Santos al momento de agradecer la distinción.

Esta honrosa distinción no es para mí, es para todas las víctimas del conflicto. Juntos ganaremos el premio más importante de todos: LA PAZ

De hecho, Humberto de la Calle, el jefe negociador del gobierno de Colombia en los diálogos de paz con las FARC habló con el New York Time antes del plebiscito y afirmó: “Sin hacer demagogia, las víctimas reales están más cerca de la reconciliación que quienes no han sido directamente víctimas y miran esto de lejos“.

El premio, según el Comité, justamente es un soporte a la decisión del presidente Santos de invitar a todas las partes a participar en un amplio diálogo nacional, incluso involucrando a los opositores que apoyaron el NO, para que el proceso de paz siga adelante, a pesar de la nube gris del referéndum.

En Oslo el Comité Nobel de Noruega aplaudió el riesgo tomado por Santos en las urnas. “Sabiendo bien que el acuerdo fue controversial, jugó un papel decisivo en asegurar que los votantes colombianos fueron capaces de expresar su opinión en relación con el acuerdo de paz en un referéndum”.

Una diferencia de apenas 60.000 votos sellaron el resultado del NO. Una “estrecha mayoría de los más de 13 millones de colombianos que emitieron su voto”.

Además, se advierte del peligro real de que se vuelva a la guerra civil. “Esto hace que sea aún más importante que las partes, encabezadas por el presidente Santos y el líder de la guerrilla de las FARC, Rodrigo Londoño, sigan respetando el alto el fuego”. Sin una nueva prorroga, el cese de hostilidades vencerá el próximo 30 de octubre.

Asimismo, se subraya que el “proceso de paz no está muerto” y que el “referéndum no fue un voto a favor o en contra de la paz”.

Lo que el “No” rechazaba no era el deseo de paz, sino un acuerdo de paz específico. Así, se espera que los actores del diálogo asuman su “responsabilidad” y “participen de manera constructiva”, indican.

Ahora, lo que se espera – según el Comité – es que haya un “equilibrio” entre “reconciliación nacional” y la “garantía de justicia para las víctimas”. Algo para nada fácil, admiten. Pero, aplauden y admiran la participación de las víctimas de la guerra y su testimonio vital de hacer frente a los autores del conflicto.

El Premio Nobel de la Paz anima a todos aquellos que se esfuerzan en seguir trabajando por lograr la reconciliación y la justicia en Colombia.

El propio presidente ha dejado claro que seguirá trabajando por la paz justo hasta su último día en el cargo. Y en una entrevista a la cadena BBC, aseguró que si alguien debía ganar el Premio Nobel de la Paz deberían ser las victimas. “Ellos me dieron una gran lección de vida por su capacidad de perdonar”, aseguró.

El premio Nobel es un estimulo más para terminar con la guerra civil en Colombia que es una de las más largas guerras civiles en tiempos modernos y el único conflicto armado que queda en las Américas. Un buen principio es el posible desarme verificable de las FARC.

La distinción tuvo amplas repercusiones de forma inmediata, entre ellas desde las propias FARC -quienes además hicieron un pronuciamiento sobre las negociaciones este viernes desde La Habana- y la propia Iglesia de Colombia, que también saludó al presidente Santos.

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