EL SERMÓN DE LAS 7 PALABRAS.

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Sermón de las 7 palabras, pronunciado por el mejor orador de Colombia, Monseñor Augusto Trujillo Arango, Arzobispo de la Arquidiócesis de Tunja.

Por: REDACCION EL TIEMPO 03 de abril 1996 , 12:00 a.m.
En el mensaje, incluye temas que identifican a la sociedad contemporánea colombiana, en la que salen a flote flagelos como el crimen, desempleo, inseguridad, pobreza y la necesidad de paz.

Hermanos y amigos de Colombia: Primera palabra: Padre! Perdónales porque no saben lo que hacen Jesucristo fue crucificado al mediodía, cuando empezaba la tarde, después de haber subido al Calvario entre soldados y multitudes, por las calles estrechas de Jerusalén .

Hermanos: vayamos a Cristo, Redentor del Hombre. Sólo en el Hijo de Dios hay salvación. El, Jesucristo, el, Redentor, habla a los hombres como hombre. La tarea, la misión y el reto a cada cristiano es hacer que no haya un solo hombre que no conozca, ame y sirva a Jesucristo, el Redentor del hombre. Es de ayer, de hoy y de siempre.

Imploremos sobre la humanidad pecadora y doliente y, sobre todos los hombres, a Jesucristo crucificado el perdón de los pecados del mundo y roguemos a El, el Salvador y Redentor, que no cese de repetir en favor de los hombres su oración en la Cruz.

Segunda palabra: Hoy estarás conmigo el en paraíso! En el Gólgota levantaron tres patíbulos para crucificar a los ajusticiados. En el centro pusieron a Jesucristo y dos ladrones que le acompañaron en el Calvario, el uno a la derecha y el otro a la izquierda… .

Dimas y Gestas no salieron de su hogar para el patíbulo. La corrupción de un hombre tiene una larga historia. El crimen no se improvisa.

El criminal y deshonesto tiene una historia que hubiera podido evitarse. La descomposición moral de los tiempos estremece y llena de pavor a la sociedad. Hay una erosión de los valores éticos de la vida. La corrupción pública crece y el crimen ha hecho carrera, es una lucrativa profesión. Lo más fuerte se derrumba cuando se compre el corazón del hombre. Cuántas miserias en el corazón del hombre contemporáneo! Pero no todo es desgracia. Hay muchísima gente honrada, correcta y buena. No debemos ser pesimistas, el buen ejemplo es muy grande, si hay sombras en el mundo también hay mucha luz.

Tercera palabra: Mujer hé ahí a tu hijo. Hé ahí a tu Madre Santa María de la misericordia: todos llevamos en el corazón el amor de hijos que tú recibiste en la Cruz. Inerte por el mundo y por nosotros ante tu Hijo misericordioso.

Ruega al Señor por los enfermos, por los tristes y abatidos, por los pecadores, por los hogares, por los niños desamparados, por los que no tienen trabajo y estabilidad laboral, por los perseguidos, por los que están sin esperanzas en las cárceles.

Tú eres, Santa María, la madre del hombre que sufre. Oye la plegaria del hombre y consuela el dolor humano. Alienta al hombre en las horas de tempestad y de combate, ilumina la oscuridad que envuelve al hombre. Por serenidad en las horas desesperantes, ven a nuestro lado en el camino y recíbenos en tus brazos a la hora de la muerte.

Santa María, porque eres clemente y pia, intercede por nosotros desde la gloria en que viven y derrama sobre el mundo el torrente de tu amor maternal y de tu misericordia.

Cuarta palabra: Dios mío, Dios mío, por qué me has abandonado? Esta es la palabra de la tristeza, palabra de Jesús durante su agonía, es el lábaro de la Cruz. Es la palabra que revela dolor, tristeza, angustia, desilusión y desengaños supremos…

Hoy se escucha el grito de los pobres. Este revela y expresa su angustia, el reclamo de los derechos humanos; es queja, desafío al mundo de los capitalistas. La creciente pobreza de los hombres es un grito que clama justicia.

Millones de hermanos nuestros sufren por la dureza de la vida, por la escasez de pan y de trabajo, por la inestabilidad del trabajo, por el hambre, sin cultura, muchas veces obligado a acciones indignas en aras de un pasajero bienestar. En más de una ocasión los pobres venden su dignidad, su honor su virtud por la necesidad que los acosa.

Las palabras paz laboral son apenas momentos fugaces de alguna empresa; pero la realidad es otra. El mundo del trabajo clama justicia y participación. El clamor de los obreros y de los trabajadores ha producido grandes cambios sociales en el mundo… La situación de los pobres exige cambios grandes y con profundidad.

Quinta palabra: Tengo sed Queremos dedicar este espacio a una reflexión cristiana sobre la paz, por ello debe ser el anhelo más grande de los hombres y los pueblos.

La paz debe ser el camino de la historia futura. La paz debe encontrar la cohesión de todos los hombres porque es importante la armonía entre todas las voces para exaltar este primer bien, que es la paz en el múltiple concierto de la humanidad moderna.

La paz comienza en el interior de los corazones, hay que conocer la paz, desearla, amarla; después la expresaremos y la grabaremos en la conducta de la humanidad; en su filosofía, en su sicología, en su política.

Oremos muchísimo hoy, delante de Cristo Crucificado, por la paz de nuestra patria. Sin paz vendrá la ruina fatal. La paz es el fundamento del progreso. Cordero inmolado dadnos la paz.

Sexta palabra: Todo está cumplido Cuando Jesús tomó el vinagre, dijo: todo está complido e inclinando la cabeza, entregó el espíritu. Cristo ha llegado al final de su vida, ha cumplido su misión.

Queremos invitar a colaborar en la edificación de la iglesia, a todos sus miembros, pero muy especialmente a los jóvenes de nuestro tiempo. Pero hay rostros de jóvenes desorientados por no encontrar un lugar en la sociedad, por falta de oportunidades, de capacidad y de trabajo. Cuando los adultos no son abiertos al diálogo y al estímulo de la juventud, impiden que el dinamismo creador del joven haga avanzar el cuerpo Social. Abrámosle paso a la juventud en este mundo nuevo que llega.

Una sociedad donde la juventud está saturada de tristeza, de amargura, de Desengaño, de frustración, sin horizontes, sin campos de cultura y de investigación, de desesperanza; sin ilusiones sin perspectivas de progreso, está llamada a la desesperación y necesita una juventud que transmita un gozoso mensaje a un mundo amargado y desesperanzado. Invitamos a los jóvenes a construir en la iglesia y con la iglesia, la verdadera y fuerte fraternidad, pero con Cristo, el hombre nuevo, el héroe verdadero, humilde y sabio.

Séptima palabra: Padre! en tus manos encomiendo mi espíritu Jesús lanza un gran grito, dijo: Padre en tus manos encomiendo mi espíritu , y dicho esto expiró. Desde la tierra ha marchado hacia Dios, al más allá, a la lejanía, hacia su Padre. Allá espera a los hombres. Inclinó su cabeza, coronada de espinas. Su espíritu ha entrado en Dios. El velo del templo se rasgó, la tierra tembló, las piedras se rajaron; se abrieron los sepulcros y muchos difuntos resucitaron. El centurión y los que estaban con él decían: en verdad, éste era el hijo de Dios .

Sus últimas palabra son una declaración solemne de su Padre; son palabras de paz y majestad. Con una palabra sagrada, Padre!, Jesús entra en el mundo y sale de la tierra, entra en la historia y sale de la historia. Pero sigue siendo la clave, el centro y el fin de la historia humana.

Los invito a celebrar la Pascua con un corazón nuevo por la gracia de Jesucristo. Necesitamos cambiar la figura del hombre. Abandonemos los ídolos del poder, del sexo y del dinero. Rechacemos la mentira y busquemos la paz. Emprendamos, como hermanos, sin odios ni enfrentamientos, la construcción de una patria grande, serena, que todos los días cante al amor y al trabajo.

El señor muerto resucitado haga de nosotros, todos, instrumentos de paz, de amor y de trabajo.

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