El Papa Francisco anima a Colombia a seguir trabajando por la paz Paternal cercanía del Papa Francisco a las víctimas del conflicto armado y minas antipersona, familias, desplazados y secuestrados

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En un Mensaje lleno de esperanza, con motivo de la Semana Santa, el Papa se dirige al amado pueblo colombiano,  agradeciendo vivamente una  carta del Episcopado de este país. Así se lee en una misiva firmada por el Cardenal Secretario de Estado de Su Santidad, Pietro Parolin, dirigida al Arzobispo de Tunja y Presidente de la Conferencia Episcopal de Colombia, Mons. Luis Augusto Castro Quiroga.

Recordando que, en las diversas ocasiones en que visitó esa hermosa tierra, ha admirado la alegría y laboriosidad de sus habitantes, así como la vitalidad evangelizadora de la Iglesia, el mensaje del Papa Francisco señala que «también es bien consciente de la importancia crucial del momento presente, en el que con renovado esfuerzo y movidos por la esperanza, están buscando construir una sociedad más justa y fraterna: una sociedad en paz».

«Para ello, debe moverlos, ante todo, la alegría de hacer presente a Jesucristo, ‘Príncipe de la paz’, el único que hace posible la reconciliación, en medio de tantos sufrimientos y divisiones», añade el mensaje pontificio:

Sean colaboradores en la obra de la paz que nace del amor de Dios por la humanidad, con especial atención a los que sufren y a los pobres

La exhortación del Obispo de Roma señala que «hay que arriesgarse a cimentar la paz desde las víctimas, con un compromiso permanente para que se restaure su dignidad, se reconozca su dolor y se repare el daño sufrido. El Papa manifiesta gran afecto, cercanía y solidaridad, a quienes han padecido las consecuencias del conflicto armado en todas sus expresiones. Hay que forjar la paz desde quienes viven la marginalidad y la pobreza extrema, desde quienes no son incluidos en la sociedad».

El Papa Francisco no olvida a las familias, «afectadas hoy por preocupantes situaciones de violencia, para que transformadas por la fuerza del Evangelio, sean semilla y escuela de una cultura de paz y de reconciliación». Y señala que «se ha de seguir adelante animando su compromiso con los desplazados, con los sobrevivientes de las minas antipersona, con quienes han sufrido el despojo de sus bienes, con los secuestrados, con todas las personas que han padecido en diversas formas, y también con las víctimas de décadas de injusticia, inequidad y marginación».

Tras alentar a toda Iglesia a asumir el riesgo de que cada parroquia e institución se vuelva un ‘hospital de campo’, con el anhelo de que en la Iglesia todos hallen sanación y se impulse el arrepentimiento, el perdón y la decisión de no reproducir nuevamente la cadena de violencia, «el Santo Padre desea transmitir estas reflexiones al amado pueblo colombiano, a sus pastores y a sus autoridades, en espera de poder encontrarlos pronto, durante uno de sus viajes a América Latina, para llevarles personalmente el mensaje de paz de Cristo, el Señor».

«Que estas consideraciones lleguen en Semana Santa, tiempo de gracia y reflexión, es una invitación a confiar en las llagas gloriosas de Cristo … a descubrir en el anuncio de su resurrección, la certeza de vida y de paz, de justicia y de reconciliación y fuente de esperanza», se lee asimismo en el mensaje pontificio a todos los colombianos, a los que encomienda a Nuestra Señora de Chiquinquirá.

Artículo originalmente publicado por Radio Vaticanoa355

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