Irán nuclear, entre la amenaza y la diplomacia.

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b37Un exhaustivo análisis desde la enemistad de EEUU con Jomeini hasta el histórico entendimiento logrado este mes de abril en Lausana.

El deseo iraní de contar con tecnología nuclear, la polémica sobre su posible uso militar, ha sido un factor de tensión internacional muy importante en el escenario internacional de comienzos del siglo XXI. El régimen instaurado por la revolución de 1979 ha sido protagonista de múltiples tensiones por su influencia en el mundo islámico como principal potencia chií. Las negociaciones multilaterales para solventar esta crisis han contado con amplio respaldo y con la significativa oposición israelí.

1. Un conflicto enquistado

La Persia anterior a 1979 era un destacable aliado de EEUU; la República Islámica que nació bajo el carismático liderazgo del ayatolá Jomeini, un permanente antagonista. La crisis de los rehenes de la embajada de Teherán y el largo conflicto con Irak (1980-88) consolidaron esta enemistad. El régimen fue incluido en 2002 por el presidente George W. Bush en el denominado eje del mal.

Irán tiene presencia indirecta en otros muchos conflictos como el sirio, el libanés donde secunda a Hezbolá, el palestino… Siempre apoyando las minorías chiíes y rivalizando con otras potencias regionales como Arabia Saudí.

El fin de la ocupación estadounidense de Irak posibilitó cierta aproximación. Los chiíes eran una mayoría discriminada en la era de Sadam Hussein, con un sistema dictatorial basado en la hegemonía del partido Baaz y en los privilegios de una élite sunní.

La corrupción y la extrema violencia, en particular contra kurdos y opositores, hicieron de aquel un régimen impopular en estos sectores. No obstante, la ocupación americana generó una violenta resistencia propiciada por partidarios de Saddam y grupos terroristas más o menos emparentados con la órbita de Al Qaeda.

El nuevo Irak es el resultado de tensiones y alianzas débiles. En él, los chiíes reclaman cuotas de poder crecientes, lo cual confiere un peso notable a Irán, el que en los 80 fuera un mortal enemigo. Este factor puede verse en los numerosos atentados sobre peregrinaciones y mezquitas chiíes como Kerbala.

Algunos de los grandes lugares de esta corriente están ubicados en territorio iraquí, como el santuario de Alí, nieto del Profeta.

El deseo iraní de contar con tecnología nuclear para generar electricidad ha sido defendido como un derecho soberano del país para mantener su desarrollo económico y social. Sin embargo, las sospechas de que esta tecnología era promovida para uso militar condujeron a diversas sanciones internacionales.

Restricciones comerciales y de transferencia de I+D que han perjudicado notablemente su economía. Asimismo han frustrado los deseos de cambio y mejora de la nutrida población juvenil. Así se hizo notar en las protestas postelectorales de 2009.

Desde que se fabricó la primera bomba en 1945 en EEUU, losriesgos asociados al armamento nuclear han sido dos: el riesgo de su utilización, y por otra parte, la proliferación. Ya no solo la URSS, sino Francia, Reino Unido, India, Pakistán, Israel… se fueron sumando al club nuclear.

El mundo se hizo más inseguro y se procuró que no hubiera más socios. Alguno como Sudáfrica renunció, casos recientes como la RP de Corea muestran lo peligroso de este juego de disuasiones y amenazas.

El final de la Guerra Fría aminoró el riesgo de una catástrofe global y el número global de cabezas tendió a la baja. Pero el riesgo de conflictos regionales con efectos devastadores y consecuencias internacionales sigue vigente. En la península coreana, en Oriente Próximo, en India-Pakistán…

2. Un riesgo indeseado

Hubo un primer diseño de programa nuclear iraní en los años 70, aún en la era del Sha Reza Palevi de Persia. Esta búsqueda de la energía atómica nacía de la

 

 

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