Profanaron el Santísimo en un templo chileno.

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El segundo ataque registrado a un templo histórico en Chile durante las últimas semanas.

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En el último Corpus Christi, una oración muy especial acompañó a la comunidad de la parroquia San José de Maipo, a 50 kilómetros de Santiago, Chile: de desagravio. Días antes había sufrido un grave ataque, el segundo registrado a un templo histórico en Chile durante las últimas semanas.

La madrugada del 31 de mayo delincuentes ingresaron en el templo y se llevaron consigo un copón con hostias consagradas. Además, orinaron, rompieron vidrios y puertas, y escaparon con objetos históricos de gran valor del templo y del museo que tiene: angelitos centenarios del Altar, candelabros, floreros metálicos, ornamentos de cobre y bronce… Como informó la parroquia en su página de Facebook, los delincuentes intentaron llevarse una de las campanas de más de 300 kg; la arrastraron, pero no pudieron cargarla.

El día anterior se había celebrado el Día del Patrimonio Cultural de Chile. La parroquia abrió sus puertas durante todo el día ya que fue construida en 1797, y desde 1992 es monumento histórico nacional. Según sospecha el párroco Luis Quintanilla, los delincuentes podrían haber permanecido escondidos hasta la madrugada. “Ese día abrimos el templo no solo para mostrar lo que tenemos como antigüedad sino para que la gente entrara a rezar y afuera promovimos la campaña por la vida. Fue algo muy hermoso y quedamos todos contentos hasta el día siguiente cuando descubrimos que habían profanado el Santísimo”, contó el padre Quintanilla a la periodista Bárbara Bustamante del portal ACI Prensa.

“Es como si Cristo volviera a ser crucificado y eso significa acompañarlo en su dolor”, definió el párroco, que invitó los días previos a la celebración del Corpus a ofrecer una oración de desagravio y reparación.

Denunciar la oferta de ornamentos sagrados de dudoso origen

Ante las profanaciones, además de las oraciones y el aporte de datos que puedan dar con los delincuentes, hay otra forma de ayudar, como informa la parroquia San José de Maipo. La parroquia, en una advertencia que se aplica a todos los casos similares, llamó a denunciar la venta de los artículos. Independientemente de algunos materiales que pueden ser fundidos, en muchos casos los ornamentos robados terminan en casas de antigüedades o son ofrecidos por distintos canales. El evidente valor histórico de algunos ornamentos debe llamar al interesado en la compra a preguntarse por los orígenes.

Segundo ataque en días

La Iglesia de la Gratitud Nacional, en el centro de Santiago, había sufrido días antes otro ataque. La noche del 28 de mayo, en el marco de una manifestación estudiantil jóvenes atacaron la fachada del histórico templo custodiado por los salesianos. Esa noche, los vándalos intentaron incendiar la puerta de acceso y destrozaron vitrales con piedras. “Lo que hemos visto no nos dice nada bien (bueno). Nos dice solamente a qué cosa puede llevar una violencia sin sentido y una falta de reconocimiento de los valores que la historia de Chile encierra”, declaró a medios de prensa el Arzobispo de Santiago cardenal Ricardo Ezzati la mañana siguiente. “Yo sé que en el corazón de todos los jóvenes, también de los que hacen destrozos, hay siempre un resorte de bien”, continuó el Arzobispo y llamó a la sociedad, educadores y padres a que sepan “tocar ese resorte de bien”.
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